Si alguna vez has oído hablar del vino de plátano y te has quedado con cara de «¿pero eso qué es exactamente?», estás en el sitio correcto.
El vino de plátano es una bebida alcohólica elaborada a partir de la fermentación de plátanos, muy ligada a las Islas Canarias y, en especial, al uso del Plátano de Canarias como materia prima.
No se hace con uvas, como los vinos tradicionales, sino con fruta tropical. Y ahí está precisamente su gracia:
es un vino diferente, afrutado, con un punto dulce y un perfil muy tropical.
En este artículo vamos a ver qué es el vino de plátano, por qué se considera vino y no licor, cómo se elabora paso a paso y a qué sabe, para que tengas una idea clara antes de probarlo o de regalarlo.

Características y definición del vino de plátano
Resumiendo mucho: el vino de plátano es un vino afrutado obtenido por fermentación del plátano, con una graduación similar a la de muchos vinos blancos suaves.
Es una bebida alcohólica originaria de Canarias, donde se ha aprovechado el plátano no solo como fruta fresca o ingrediente de postres, sino también como base para elaborar productos gourmet.
Su elaboración a partir de plátanos le da unas características únicas en el mundo del vino:
- Aromas muy marcados a frutas tropicales.
- Un sabor dulce y afrutado, sin llegar a ser empalagoso.
- Mucha versatilidad en maridajes: quesos, postres, entrantes fríos, cocina exótica suave…
Por eso se ha convertido en una opción interesante para quien busca algo diferente a los vinos de uva de toda la vida.
Origen del vino de plátano en Canarias
El vino de plátano tiene sus raíces en las Islas Canarias, donde el plátano forma parte del paisaje, de la economía y de la mesa del día a día.
Durante años, esta fruta se ha utilizado en postres, dulces y recetas tradicionales… y, con el tiempo, también en la elaboración de bebidas.
Las condiciones climáticas de Canarias favorecen el cultivo de distintas variedades de plátano, especialmente el Plátano de Canarias, conocido por su sabor y dulzor.
Aprovechar esa fruta para crear un vino afrutado era casi una consecuencia lógica.
Por eso, en Bodegas Platé hemos sido pioneros en desarrollar y dar a conocer el vino de plátano.
Trabajamos con fruta local y elaboraciones cuidadas para que esta bebida se asocie cada vez más con la identidad gastronómica canaria.
Diferencias entre el vino de plátano y los vinos tradicionales de uva
Aunque se llamen igual, el vino de plátano y los vinos de uva juegan en ligas distintas. Las principales diferencias son:
● La materia prima:
- Vino tradicional → uvas.
- Vino de plátano → pulpa de plátano.
● El perfil de sabor:
- Muchos vinos de uva (especialmente los blancos secos) tienen una acidez más marcada y notas cítricas o florales.
- El vino de plátano ofrece una dulzura natural, mucho aroma a fruta madura y un carácter claramente tropical.
● La complejidad aromática:
- Algunos vinos de uva pasan por barrica y tienen notas a madera, especias, frutos secos…
- El vino de plátano es más directo, muy fresco y afrutado: no busca parecerse a un vino envejecido, sino potenciar la fruta.
Eso no lo hace “menos vino”, simplemente lo coloca en otra categoría: la de los vinos de fruta, perfectos para quien quiere probar algo nuevo sin complicarse.
Por qué se considera vino y no licor
Aquí suele aparecer la duda: “Si está hecho con plátano, ¿no será un licor?”
No. El vino de plátano es vino, no licor.
La RAE admite el uso del término vino para cualquier bebida alcohólica obtenida por
fermentación del zumo o mosto de frutas, no solo de uvas. Esa es la clave:
- En el vino de plátano se fermenta la fruta (su pulpa convertida en mosto), igual que se fermenta el mosto de uva en un vino blanco.
- Un licor, en cambio, suele ser una bebida en la que se añade alcoholes destilados (y a menudo azúcar) a una base aromatizada.
El vino de plátano no es una bebida destilada ni un combinado con alcohol añadido: es un vino elaborado por fermentación, con grados alcohólicos similares a los de un vino tranquilo.
Proceso de elaboración del vino de plátano
La elaboración del vino de plátano combina técnicas modernas con un enfoque muy artesanal. A grandes rasgos, el proceso pasa por estas fases:
Selección y preparación de plátanos de Canarias
Todo empieza con una buena materia prima.
Se seleccionan plátanos de Canarias en su punto óptimo de madurez, de la variedad Cavendish, conocida por su dulzor y sabor intenso.
Una vez seleccionados:
- Se pelan los plátanos.
- Se trituran para obtener la pulpa.
- Esa pulpa se prensa para obtener un mosto, que será la base del vino de plátano.
Fermentación alcohólica y técnicas artesanales
El mosto de plátano se pasa a depósitos de acero inoxidable.
Ahí se añaden levaduras, normalmente del tipo Saccharomyces cerevisiae, que son las responsables de transformar los azúcares de la fruta en alcohol.
La fermentación se realiza a temperatura controlada, para respetar al máximo los aromas propios del plátano y de las frutas tropicales.
Poco a poco, ese mosto se va convirtiendo en vino.
Clarificación, embotellado y maduración
Cuando termina la fermentación, el vino se clarifica para eliminar impurezas y restos de levaduras.
Después se filtra y se embotella.
A diferencia de muchos vinos de uva, el vino de plátano no necesita largas crianzas.
Es un vino que se disfruta joven, aunque siempre agradece un breve reposo en botella
para que se integren mejor sus aromas y su sabor.
Producción artesanal y sostenibilidad en Bodegas Platé
En bodegas que producen vino de plátano, como Bodegas Platé, el proceso tiene además un componente muy claro de artesanía y sostenibilidad:
- Se trabaja con Plátano de Canarias procedente de productores locales.
- Se aprovecha fruta que, en muchos casos, no iría al canal de venta habitual, reduciendo el desperdicio alimentario.
- No se usan colorantes ni aromas artificiales en el vino de plátano Platé; el protagonismo es de la fruta.
- Se cuida el envasado, utilizando botellas ligeras, que ayudan a reducir el impacto del transporte.
Todo esto hace que el vino de plátano no solo sea una bebida original, sino también una forma de poner en valor el producto local y apoyar la economía de la isla.

Perfil sensorial del vino de plátano
Una cosa es entender cómo se elabora y otra es imaginarse a qué sabe el vino de plátano.
En cata, suele presentar:
Aromas tropicales
En nariz, el vino de plátano es claramente afrutado. El plátano está presente, pero no es el único protagonista. Es habitual encontrar:
- notas de piña,
- toques de guayaba,
- matices de melocotón u otras frutas de hueso,
- y, en general, una sensación tropical fresca.
Sabor dulce, pero no empalagoso
En boca, el vino de plátano puede ser semidulce o semiseco, dependiendo del estilo escogido, pero nunca resulta demasiado dulce como muchas personas piensan. La acidez es más suave que en muchos vinos blancos de uva, y la textura suele ser suave y ligera, muy fácil de beber.
Es un vino que funciona muy bien para:
- personas que no están acostumbradas a vinos muy secos,
- quienes disfrutan de vinos afrutados,
- o quienes simplemente quieren probar algo distinto, con un punto exótico.

Comparativa entre vino de plátano y vino blanco
A nivel visual, el vino de plátano puede recordar a un vino blanco joven: tonos amarillos, a veces con reflejos dorados.
Las grandes diferencias están en el perfil aromático y en la sensación en boca:
- El vino blanco de uva suele tener:
- más acidez,
- notas cítricas, florales o herbáceas,
- y, en algunos casos, matices de crianza.
- El vino de plátano:
- baja un poco la acidez,
- sube la sensación de fruta madura y tropical,
- y se percibe como un vino más goloso y accesible.
Por eso, muchas personas lo descubren como una especie de «vino blanco afrutado diferente» que encaja muy bien con carnes blancas, ensaladas, pastas, aperitivos, postres o momentos informales.
Cómo tomar el vino de plátano y con qué marida
Aunque este artículo se centra en qué es el vino de plátano y cómo se elabora, es imposible no hablar de cómo disfrutarlo.
Algunos consejos básicos:
- Temperatura de servicio: se disfruta más bien frío, como un vino blanco afrutado (en torno a 6–8 ºC).
- Tipo de copa: una copa de vino blanco estándar funciona perfectamente.
En cuanto a maridajes, el vino de plátano en sus dos variedades, semidulce y semiseco combinan muy bien con:
- Quesos canarios (semicurados y curados),
- Carnes blancas,
- Pasta, ensaladas, sushi, arroces, tartares,
- postres con fruta, chocolate suave o frutos secos,
- entrantes fríos (ensaladas con frutas, carpaccios suaves…),
- platos de cocina exótica suave donde la fruta tenga protagonismo.
Y, por supuesto, también puede tomarse solo, como copa especial para brindar con algo distinto o como vino exótico para regalar a alguien que disfrute probando cosas nuevas.
En resumen, el vino de plátano Platé, es una bebida elaborada a partir de la fermentación de plátanos, con origen en Canarias y un perfil muy tropical, con una alta calidad respaldada por numerosas medallas ganadas en concursos de vino en diferentes partes del mundo durante los últimos años.
Es un poco diferente a los vinos de uva, pero comparte con ellos el proceso de fermentación, sabores, aromas y el objetivo de acompañar buenos momentos en la mesa.
En Bodegas Platé somos pioneros en la fabricación de esta bebida. Y trabajamos para que sea cada vez más conocido dentro y fuera de las islas.
Queremos darlo a conocer porque estamos convencidos de que pasará de ser una de esas curiosidades gastronómicas… a una bebida que, cuando la pruebas, se convierte en algo imprescindible en casa.



